Financiación climática

 

1. Contexto y definición del concepto

  • La financiación climática se refiere a los recursos económicos, de origen público o privado, destinados a apoyar el desarrollo de proyectos y acciones en el ámbito de la mitigación o la adaptación al cambio climático. La magnitud de los objetivos climáticos hace necesario un ingente volumen de financiación para llevar a cabo las medidas necesarias.
    • Los recursos en materia de financiación climática provienen de fuentes muy diversas: presupuestos públicos de los gobiernos, inversiones privadas que captan recursos a través de la emisión de productos financieros (como es el caso de los bonos verdes), fondos multilaterales enmarcados en el proceso de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo de Adaptación).
  • El abanico de proyectos susceptibles de ser incluidos bajo el ámbito de la financiación climática es muy amplio. Algunos ejemplos pueden ser:
    • Un proyecto de desarrollo de energías renovables (ej. un parque eólico).
    • Inversiones en mejoras de eficiencia energética (ej. sustitución de una caldera antigua en el hogar por una moderna más eficiente).
    • La promoción de iniciativas para la sostenibilidad del transporte (ej. la implantación de un sistema municipal de bicicletas en la ciudad).
    • La promoción de prácticas de agricultura sostenible (ej. mejoras en la gestión de regadíos).

  • El principio de “responsabilidades comunes, pero diferenciadas” juega un papel clave en las negociaciones internacionales de cambio climático y en todas las cuestiones referidas a la financiación climática. Así, los países desarrollados tienen la obligación de movilizar recursos económicos para apoyar a los de menos renta en sus medidas de acción climática.
  • El Acuerdo de París sigue recogiendo este principio y urge a los países desarrollados a concretar una hoja de ruta para conseguir el objetivo de 100 mil millones de dólares anuales de financiación climática en 2020.
  • Más allá del concepto de financiación climática, pero muy relacionado con él, se encuentran todos los aspectos relacionados con el disclosure económico-financiero y la gestión de riesgos relacionados con el cambio climático:
    • En el primer caso, cada vez son más las iniciativas que permiten mostrar de forma transparente y rigurosa la información sobre las inversiones realizadas por las compañías y organizaciones, así como sobre su desempeño.
    • En el segundo caso, la comunidad financiera cada vez está más sensibilizada con los riesgos derivados de financiar proyectos en energías fósiles, no alineados con los objetivos de acción climática, y que podrían no llegarse a materializar como estaba previsto. De hecho, desde algunos ámbitos alertan de importantes problemas si no se manejan estos riesgos a tiempo y de forma correcta.
    • No son pocos los fondos de inversión que están empezando a penalizar a las compañías que tienen en su cartera una elevada proporción inversiones en combustibles fósiles.
    • No obstante, muchos analistas e informes de prospectiva energética consideran que las energías fósiles seguirán jugando un papel importante, incluso en los escenarios climáticos más exigentes, por lo que el riesgo sistémico que afrontaría el sector financiero por su apuesta en este ámbito es una cuestión más de largo plazo que de corto y, en cualquier caso, manejable si se aborda correctamente.
    • Los riesgos del cambio climático van mucho más allá de los asumidos al invertir en proyectos fósiles. Un primer ejemplo de riesgo climático para las inversiones es el derivado del potencial impacto de fenómenos meteorológicos extremos sobre actividades económicas, infraestructuras… Otro podría ser el que asumirían las plantas de generación eléctrica ante un aumento de la temperatura de las aguas que necesitan para la refrigeración de sus procesos. Este tipo de riesgos está sirviendo para movilizar al sector asegurador o a los operadores del sistema eléctrico, entre otros muchos agentes.

 

2. Avances (iniciativas existentes y grado de cumplimiento de objetivos)

  • El objetivo de alcanzar 100 mil millones en financiación climática en el año 2020 puede cumplirse siguiendo el ritmo actual de contribuciones por parte de los países desarrollados, gracias a una combinación de instrumentos públicos y privados.
  • Según un informe elaborado conjuntamente por Reino Unido y Australia, los países desarrollados pueden llegar a movilizar 67.000 millones de dólares en 2020 sin realizar esfuerzos adicionales y bajo unas hipótesis muy conservadoras.

  • La financiación climática de origen privado está registrando un dinamismo sin precedentes desde la aprobación del Acuerdo de París. Según un informe de BNEF, se espera que el volumen de emisión de bonos verdes alcance en 2016 el record de 000 millones de dólares, impulsado fundamentalmente por el crecimiento de la emisión de bonos verdes en China.
  • En el sector energético la evolución de las energías renovables y la eficiencia energética sigue siendo muy positiva a nivel global, a pesar de los bajos precios del petróleo y el gas natural. Por ejemplo, las energías renovables supusieron más de dos tercios de las inversiones en generación eléctrica en 2015 y las inversiones en eficiencia energética permitieron reducir la intensidad energética mundial en un 1,8% en 2015, superando ligeramente la mejora de 2014 (disminución del 1,5%).
  • Los informes vigentes ponen de manifiesto un crecimiento de los anuncios de financiación climática y de su ambición.

3. Declaraciones

“El financiamiento será la clave fundamental para alcanzar la meta acordada internacionalmente de mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados centígrados y evitar a la humanidad y el planeta los efectos peligrosos del cambio climático”.Christiana Figueres. (3 de diciembre de 2014).

Meeting the Paris Agreement’s goals will require the full mobilization of all stakeholders, including financial sector actors. I fully support efforts to make financial flows consistent with the needed limitation of greenhouse emissions and the financing of climate resilient development.”(“Alcanzar los objetivos del Acuerdo de París requerirá que todas las partes se movilicen totalmentemente, incluyendo el sector económico. Yo apoyo totalmente el esfuerzo que hay que hacer para que los flujos económicos sean coherentes con la forzosa limitación de emisiones de gases de efecto invernadero y la financiación del desarrollo resiliente al clima.”) Michel Sapin, Ministro de Finanzas. Francia.

Clear policy frameworks that encourage sustained private investment are thus essential, including those that mobilise private investment to finance the transition to the low-carbon economy.” (Unos marcos políticos claros que fomenten una inversión privada sostenible es fundamental, incluyendo los que movilizan la inversión privada para financiar la transición a una economía baja en carbono.”) Mark Carney. Gobernador del Bank of England y Presidente del Financial Stability Board (Consejo de Estabilidad Financiera).

4. Retos planteados

  • A pesar del crecimiento de los recursos destinados a financiación climática, los recursos movilizados son muy inferiores a los necesarios para cumplir el objetivo de limitar la temperatura por debajo de los 2o
  • El cumplimiento de los objetivos de cambio climático, en el marco de la Agenda de Desarrollo Sostenible, requerirá una inversión acumulada de 90 billones de dólares entre 2015 y 2030. Según el informede Stern y Calderón (2014), es necesario movilizar una cantidad ingente de recursos de forma urgente.

El sector eléctrico jugará un papel clave en la descarbonización de la economía global. Así, para cumplir el objetivo de 2oC se requerirá un volumen de inversiones de 37,2 billones de dólares en el periodo 2016 – 2050 (inversiones en redes, generación eléctrica y almacenamiento).

Entre los anuncios recientes destacan:

  • La industria europea de energía eólica marina ha atraído una inversión de 15.000 millones de dólares durante los primeros seis meses de 2016.
  • El Grupo del Banco Mundial ha firmado un acuerdo con la Alianza Solar Internacional (ISA, por sus siglas en inglés), que reúne a 121 países, liderados por India, para aumentar el uso de la energía solar en todo el mundo, con el objetivo de movilizar 1 billón de dólares en inversiones hasta 2030.
  • El Banco Central de Bangladesh está poniendo en marcha un fondo de 200 millones de dólares para lograr el crecimiento sostenible y verde de su industria textil.

  • El informe Global Energy Investment de la Agencia Internacional de la Energía indica que la actual tendencia de transición a inversiones en descarbonización sigue sin ser suficiente para garantizar la sostenibilidad climática. En 2015 se invirtieron 1,8 billones de dólares en el sector energético (equivalente al 2,4% del PIB mundial), de los cuales más 580.000 millones se destinaron a exploración y producción de petróleo y gas (oil & gas upstream), 425.000 millones en generación eléctrica (70% en energías renovables), 195.000 millones en infraestructuras de gas natural (gas natural licuado y gaseoductos) y otros 210.000 millones de dólares en eficiencia energética (principalmente edificación).
  • A pesar del fuerte crecimiento de los productos financieros “verdes” -como los citados bonos verdes-, uno de los principales retos de este tipo de productos es, según varios analistas, consensuar unos criterios estandarizados que definan los productos y doten de estabilidad al mercado.

5. Propuesta de actuaciones (“Call to Action”) NOTA: Todas orientadas a mitigación.

  • Factor clave: movilizar de forma ágil los recurso s financieros necesarios para desarrollar las inversiones necesarias para cumplir el objetivo de 2oC, en el marco de la Agenda de Desarrollo Sostenible.
  • Se deben aumentar los recursos públicos destinados a financiación climática, ya sea a través de contribuciones directas de países a proyectos o a través de los fondos multilaterales de acción climática (Ej. Fondo Verde para el Clima).
  • Los gobiernos también deben desarrollar políticas que faciliten la movilización de la inversión privada. En este sentido, todas las políticas basadas en el principio “quien contamina paga” que establezcan una señal fuerte de precio a las emisiones de CO2, son clave para movilizar las inversiones limpias (energías renovables, eficiencia energética…).
    • La recaudación derivada de establecer un coste de CO2, que pagan los agentes emisores, puede también servir para disponer de recursos que permitan financiar la descarbonización de la economía y apoyar a los clientes vulnerables o a sectores que compiten en desigualdad de condiciones con otros que no aplican señales de CO
  • Las economías desarrolladas, más allá de aportar recursos, deben colaborar en el fortalecimiento de las capacidades financieras (“capacity building”) de los países más vulnerables.
  • El proceso de implementación del Acuerdo de París debe avanzar en el establecimiento de reglas claras y transparentes que permitan contabilizar el nivel de financiación climática alcanzado, en el marco de un diagnóstico amplio que caracterice también las necesidades, el origen de la financiación, los receptores.
  • En el ámbito de la reforma financiera se debe aprovechar para reforzar las políticas de disclosure financiero de las empresas, a fin de reflejar de forma transparente y rigurosa las cuestiones asociadas al cambio climático.