Introducción al cambio climático

1. Definición del concepto

  • El clima hace referencia a las condiciones atmosféricas a largo plazo y siempre ha estado sometido a variaciones como consecuencia de diferentes fenómenos naturales (cambios en las distintas fracciones que componen la radiación solar, erupciones volcánicas, etc.) que se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. Sin embargo existe un consenso científico generalizado en que se está produciendo una alteración climática, especialmente desde hace varias décadas a una velocidad sin precedentes, y en atribuir la misma a la actividad humana. Esta alteración climática actual de origen antropogénico es lo que se conoce como “el cambio climático” y se debe fundamentalmente al aumento de la emisión a la atmósfera de los denominados gases de efecto invernadero (GEIs) que al retener calor contribuyen al calentamiento del planeta.
  • El término “efecto invernadero” se refiere a la retención del calor del Sol en la Tierra por parte de una capa de gases en la atmósfera, sin los cuales nuestro planeta sería demasiado frío (temperaturas unos 30ºC más bajas). La mayor parte de los gases de efecto invernadero se generan de forma natural. Sin embargo la industrialización ha provocado que la concentración de estos gases haya aumentado de manera exponencial desde comienzos del siglo pasado, cuando, sin la actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones. Asimismo, hay otro tipo de sustancias, como los aerosoles o partículas (hollín y carbón negro) que pueden contribuir asimismo al efecto invernadero.
  • El principal gas de efecto invernadero (GEI) liberado por la actividad humana es el dióxido de carbono (CO2), el cual representó el 76% de las emisiones de 2010. Los otros gases de efecto invernadero se emiten en menores cantidades pero son mucho más potentes que el CO2 a la hora de contribuir al efecto invernadero y son: el metano (16% de las emisiones en 2010), el óxido nitroso (6,2%) y los gases fluorados (2%) (IPCC, 2014).
  • El aumento de la concentración de estos gases es el resultado de dos factores:
  • Aumento de las emisiones globales de GEIs en un 80% entre 1970 y 2010 (de 27 a 49 GtCO2eq/año) como consecuencia fundamentalmente de la quema de combustibles fósiles para generar energía (carbón, petróleo, gas), la deforestación, la industria y las prácticas agrarias (IPCC, 2014).
  • Disminución de la capacidad de absorción (sumideros terrestres y oceánicos). Los océanos, las masas forestales y otros ecosistemas terrestres actúan como sumideros y almacenes naturales de carbono, absorbiendo alrededor de la mitad del CO2 emitido en la atmósfera. Sin embargo esta capacidad de absorción no es ilimitada y la degradación de los ecosistemas, la deforestación y cambios de uso del suelo disminuyen las fuentes de captación naturales del CO2.

 

Acumulación global de carbono (NOAA, 2012)

acumulacion-global-de-carbonoA medida que las emisiones de carbono, debido a la actividad humana han aumentado (púrpura), una parte ha permanecido en la atmósfera (rojo) y otra ha sido absorbida por “sumideros” naturales en la tierra y en los océanos (azul). Nota: El gráfico representa la acumulación de carbono, que es proporcional a la acumulación de CO2.

  • El cambio climático se caracteriza por:
    • Ser un fenómeno global que afecta a todo el planeta independientemente de donde se produzcan las emisiones.
    • Tener un carácter exponencial en referencia a la rapidez con la que se está produciendo y desarrollando. Se constata que la concentración de CO2 está aumentando ahora de forma más rápida (unas 200 veces más rápido) de lo que lo había hecho en cientos de miles de años.
    • Ser un hecho persistente debido a que el periodo de permanencia en la atmósfera de los GEIs es muy elevado (el CO2 puede permanecer en la atmósfera entre 50 y 200 años), de manera que el proceso de cambio climático lo determina el stock ya acumulado.

 

Evolución de la concentración de CO2 (NASA.gov)

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2. Consecuencias del Cambio Climático

  • Se están acumulando numerosas evidencias de la existencia del cambio climático y de los impactos que de él se derivan. Entre sus consecuencias directas en el medio físico destacamos:
Aumento de temperaturas Las temperaturas globales han venido aumentado de manera sistemática desde 1880, alcanzándose 15 de los 16 años más calurosos desde que existe registro a partir del año 2000. La NASA ha cifrado en 0,87oC el aumento de la temperatura media desde 1884 hasta 2015.
Deshielo Se está produciendo una pérdida generalizada de los glaciares y capas de hielo. Además el derretimiento de las capas de hielo continentales contribuye a aumentar el nivel del mar que subió unos 17 centímetros en el siglo pasado. La velocidad en la última década (tendencia de 3,3 mm/año) es casi el doble que la del siglo pasado.
Efectos en los océanos Los océanos desempeñan un papel clave en la regulación del clima al absorber una parte del CO2 y el exceso de calor de la atmósfera. En este sentido los datos demuestran un incremento progresivo del contenido calorífico de los océanos desde 1993, llegándose a un máximo histórico en 2015. Por otro lado el incremento de los niveles de CO2  absorbidos por el océano está cambiando la química del agua de mar, haciendo que su pH se vuelva más ácido (acidificación), lo cual tiene  impactos considerables en la biosfera marina. Actualmente, la acidificación es 100 veces más rápida que en cualquier otra época de los últimos 55 millones de años (AEMA, 2015).
Eventos extremos Desde aproximadamente 1950 se han observado cambios en muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, como por ejemplo el aumento de las temperaturas cálidas extremas (olas de calor), la elevación de los niveles máximos del mar y el mayor número de precipitaciones intensas en diversas regiones (IPCC, 2014).
Pérdida de biodiversidad El cambio climático afecta a los ecosistemas y a las especies ya que poseen una limitada capacidad de adaptación a perturbaciones climáticas. Las especies se ven amenazadas por impactos como el deshielo (pérdida de hábitats), creciente acidificación, subida del nivel del mar, climas extremos con sequías y temperaturas más elevadas.
  • Todos estos efectos negativos derivados del cambio climático conllevan significativas y crecientes repercusiones sociales y económicas:
    • afectarán a todos los sectores económicos (pérdida de cultivos, daños materiales, costes de salud, desaparición de islas y zonas costeras, pérdida de atractivo turístico, etc.). Los efectos económicos no se darán con la misma intensidad en todas las regiones y aunque en algunas se podrán producir algunos efectos positivos, otras se verán especialmente perjudicadas.
    • Afectarán en mayor medida a las regiones y poblaciones con menores recursos económicos debido a su menor capacidad para adaptarse, siendo paradójicamente las menos responsables del problema. Ello puede aumentar la inestabilidad social, originar o intensificar flujos migratorios desde zonas más afectadas hacia las que lo están menos, etc.
    • Comprometen el futuro de las próximas generaciones.

 

 3. Se requiere una acción urgente

  • Para evitar un escenario con fenómenos meteorológicos extremos y grandes daños en la economía y en la sociedad en su conjunto, la comunidad científica recomienda que la temperatura global no aumente más de dos grados centígrados a finales del siglo XXI respecto a los niveles preindustriales. Para conseguir dicho objetivo, solo puede emitirse una cantidad limitada de carbono a la atmósfera hasta finales de siglo. No obstante el mundo ya ha gastado la mayor parte de este «presupuesto de carbono».
  • En base a esto, la comunidad internacional ha firmado el Acuerdo de París en el que se establece el objetivo de limitar el incremento global de la temperatura por debajo de los 2oC a finales de siglo respecto a los niveles de la era preindustrial, dejando la puerta abierta a ampliar este objetivo hasta 1,5o Para cumplir con el objetivo de temperatura establecido. El Acuerdo establece asimismo que se debe alcanzar “un pico de emisiones lo antes posible” y avanzar hacia emisiones netas nulas en la segunda mitad del siglo.
  • Por ello se requiere una acción urgente de mitigación que reduzca de forma sustancial y sostenida las emisiones de GEIs y evitar la degradación de los ecosistemas (aumento de sumideros). También es evidente que hemos de adaptarnos a los cambios del clima. Aunque logremos reducir estas emisiones en gran medida, se estima que el clima va a sufrir cambios que se notarán en todo el mundo debido a la permanencia de las emisiones acumuladas en la atmósfera (AEMA, 2015). Es por ello que los esfuerzos de adaptación serán claves, particularmente en los países en desarrollo.
  • Por otro lado, es importante señalar que la lucha contra el cambio climático supone una importante oportunidad para generar empleo, para mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades y la salud pública, para la conservación de la biodiversidad, de los recursos hídricos y del sector agroalimentario, etc.

4. La solución depende de todos

Para el cumplimiento de los objetivos climáticos,  es clave la puesta en marcha de soluciones por todos los agentes y a todos los niveles:

  • Los gobiernos deben incorporar medidas relativas al cambio climático en sus políticas, estrategias y planes a todos los niveles (internacional, nacional, regional, local, comunidades, etc.).
  • La contribución del sector privado, tanto desde el punto de vista sectorial como individual (cada empresa), es decisiva para materializar e impulsar cualquier tipo de acuerdo multilateral alcanzado entre gobiernos.
  • Todos los sectores de actividad deben contribuir a reducir sus emisiones a través de la búsqueda e implantación de soluciones. Por ejemplo:
    • Sector energético: uso de energías renovables, reducción del uso de combustibles fósiles, promover la eficiencia energética, fomentar la sostenibilidad del sector transporte (movilidad sostenible), etc.
    • Sector agrario: mejorar la integración de técnicas innovadoras en los métodos de producción, una mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes, reducir las emisiones por unidad de alimento producido. También promover menor consumo de carne y otros productos con una importante huella de carbono.
    • Usos del suelo y silvicultura: prácticas de reforestación y gestión forestal sostenible, conservación de biodiversidad, pautas de consumo sostenibles, etc.
  • Sociedad civil y ciudadanos: Adoptar medidas por el clima depende de cada uno y las pequeñas acciones suman. Lo importante es integrar el cambio climático como un criterio de decisión más en el día a día (junto a consideraciones de tipo económico, salud, etc.).