Cambio climático y agua

1. Contexto y análisis de los impactos del cambio climático:

  • El agua es un recurso escaso, aunque un primer análisis no refleje esa realidad. Y es que, pese a que el agua representa el 71% de la superficie terrestre, solo el 2,5% del agua disponible es agua dulce. De esa cantidad, el 70% se corresponde con la capa de hielo y glaciares existentes y casi un 30% se encuentra en acuíferos subterráneos. Tan solo el 0,3% se encuentra en la superficie terrestre, lo que refleja el alto grado de dificultad que presenta la explotación de este recurso.

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  • El cambio climático presenta un doble efecto sobre los países y las comunidades, con un mayor impacto en las regiones menos desarrolladas que lo sufren, pues no sólo es una de las causas fundamentales de la pobreza sino que actúa como elemento perpetuador de esta condición, limitando las posibilidades de desarrollo y crecimiento económico.
  • El uso mayoritario del agua por parte del ser humano es en la agricultura, con un consumo medio del 70% de los recursos disponibles, mientras que la industria utiliza el 19%, principalmente para tareas de refrigeración y transporte, así como para disolvente. El 11% restante es absorbido por el consumo doméstico.
  • Se prevé que en los próximos años se produzca un importante aumento de la presión sobre este recurso, tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda:
    • Por el lado de la demanda se producirá un fuerte aumento derivado del crecimiento demográfico y económico. Este hecho se ve reafirmado por el siguiente gráfico en el que se puede ver cómo se espera para 2030 la existencia de un profundo desequilibrio entre las necesidades de la demanda y la oferta existente en un escenario business as usual.
  • La oferta se reducirá debido al impacto del cambio climático. Según los Informes del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), el cambio climático tendrá graves consecuencias tanto sobre la disponibilidad del recurso como sobre su distribución geográfica, y se anticipan grandes cambios para finales de este siglo. En algunas zonas, estas consecuencias pueden suponer reducciones del 40% de los recursos hídricos disponibles en superficie con respecto a la situación a comienzos de siglo.2La escasez de agua afecta en la actualidad a más del 40% de la población mundial, y se prevé que esta cifra aumente. Así, este doble aumento de la presión sobre los recursos hídricos del planeta generará profundas alteraciones sociales, económicas y medioambientales de vital importancia, que no solo comportarán una reducción de las reservas disponibles de agua, sino, también, un gran deterioro de las mismas. El grado de afectación y las consecuencias asociadas a esta problemática son distintos en función del nivel de desarrollo económico:
    • Las economías desarrolladas tendrán que hacer frente a un creciente estrés hídrico que favorecerá la aparición de problemas puntuales en el suministro en los próximos años. Las alteraciones climáticas se harán palpables en la aparición de sequías recurrentes así como en fenómenos extremos con las consecuencias por todos conocidas para la vida y la actividad económica de estos territorios.
    • Para los países menos desarrollados la carencia de recursos hídricos constituye una clara barrera para el desarrollo humano y económico y las mejoras de las condiciones de vida. De acuerdo con las últimas cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe en la actualidad un 9% de la población mundial sin acceso asegurado a agua potable, lo que equivale a 663 millones de personas y al menos 1.800 millones de personas en el mundo utilizan una fuente de agua potable contaminada con materia fecal.

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  • El incremento de la presión sobre los recursos hídricos ha llevado, y continúa llevando en multitud de ocasiones, a la degradación y destrucción de ecosistemas (afectado a los ODS 13, 14 y 15), aspecto especialmente importante en las economías de los países menos desarrollados, pues presentan un menor grado de protección administrativa y una importante falta de conciencia medioambiental.

    2. Avances y retos pendientes:

  • Esta situación ha llevado a varios organismos supranacionales a introducir objetivos para mejorar el acceso universal a los recursos hídricos y evitar su deterioro.
    • Los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas establecieron el objetivo de “reducir a la mitad la proporción de personas que carecen de acceso sostenible a agua potable y a servicios básicos de saneamiento”. Los avances han sido impresionantes, tal y como muestran los datos de 2015[6], confirmando que este objetivo se ha cumplido de manera global, ya que 147 países han cumplido con este objetivo, con importantes mejoras en regiones de Asia y África subsahariana.

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  • Naciones Unidas, siendo consciente que todavía queda un largo camino por recorrer, ha introducido un nuevo objetivo específico (objetivo 6) en su nueva agenda global (Objetivos de Desarrollo Sostenible), que persigue “garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos”. Para ello se han introducido diversas metas:
    • Para 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable, a un precio asequible para todos.
    • Para 2030, lograr el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres, las niñas y las personas en situaciones vulnerables.
    • Para 2030, mejorar la calidad del agua mediante la reducción de la contaminación, la eliminación del vertido y la reducción al mínimo de la descarga de materiales y productos químicos peligrosos, la reducción a la mitad del porcentaje de aguas residuales sin tratar y un aumento sustancial del reciclado y la reutilización en condiciones de seguridad a nivel mundial.
    • Para 2030, aumentar sustancialmente la utilización eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce, para hacer frente a la escasez de agua y reducir sustancialmente el número de personas que sufren esa escasez.
    • Para 2030, poner en práctica la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.
    • Para 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.
    • Para 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, incluidos el acopio y almacenamiento de agua, la desalinización, el aprovechamiento eficiente de los recursos hídricos, el tratamiento de aguas residuales y las tecnologías de reciclaje y reutilización.
    • Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.

      3. Propuesta de actuaciones:

  • Las metas en materia de gestión y mejora de los recursos hídricos, que establece el marco global de actuación de los ODS, buscan abordar el problema de forma global, maximizando los beneficios derivados de cada una de estas metas y sirviendo de factor dinamizador para el cumplimiento del resto de los objetivos.
  • Diagnóstico adecuado de la relación entre agua y otros recursos naturales. Una de las medidas prioritarias debe consistir en la elaboración de un diagnóstico riguroso sobre la disponibilidad y la calidad de los recursos hídricos. Este diagnóstico desde el punto de vista de la oferta debe completarse con el estudio desde el punto de vista de la demanda en dos ámbitos:
    • Análisis de la relación entre el agua y otros recursos, como por ejemplo la energía.
    • Análisis de la importancia del recurso hídrico en los distintos sectores de la economía (por ejemplo en el sector agroalimentario, el sector turismo, etc.) y de los impactos derivados de un eventual problema de suministro.
  • Políticas de eficiencia y gestión de la demanda desde una perspectiva amplia:
    • Introducción de un marco fiscal que refuerce la señal de precio del agua, que contribuya así a racionalizar el consumo.
    • Incremento de la información y de las campañas de sensibilización a los consumidores.
    • Promoción y difusión de estándares tecnológicos que reduzcan el consumo de agua en equipos y procesos.
  • Análisis del impacto del cambio climático y de las estrategias de adaptación disponibles. El cambio climático tendrá impacto sobre todos los sectores de la economía y el sector del agua será uno de los más afectados. En este marco, es fundamental realizar un análisis inicial de los impactos regionales del cambio climático sobre la disponibilidad y la calidad de los recursos hídricos. En base a dicho análisis, habrá que incluir dentro de las planificaciones hídricas los aspectos claves en los que incide el cambio climático.

    4. Declaraciones: