Ciudades, calidad del aire y cambio climático

1. Contexto y definición del concepto

  • Aproximadamente, el 55% de la población mundial vive en ciudades, consume el 64% de la energía primaria y genera el 70% de las emisiones de CO2. Esta población está muy expuesta a la contaminación local, ya que es en las ciudades donde se producen las mayores concentraciones de contaminantes.
  • Casi 7 millones de personas mueren prematuramente al año por la contaminación del aire en el mundo; más de 500.000 en Europa; más de 33.000 en España.

  • Lo peor es que las previsiones actuales muestran que la situación no mejorará a futuro a pesar de los avances tecnológicos en energías limpias y eficiencia por los siguientes motivos:
    • Cada vez más gente vivirá en ciudades (se estima que el 70% de la población en 20601), por lo que habrá más personas expuestas a los altos índices de concentración de contaminantes. El incremento de la edad media hará que, además, la población sea más sensible a los contaminantes locales.
    • Las ciudades cada vez serán más grandes, con más actividad económica y con mayor consumo de energía.
    • Habrá más vehículos y más contaminación producida dentro de las ciudades.
    • La inercia de algunos elementos urbanos es muy alta: los vehículos se renuevan de media cada más de 10 años, los edificios tardan varias décadas y los modelos urbanísticos ya establecidos son muy difíciles de cambiar.

2. Energía, calidad del aire y cambio climático

  • El cambio climático y la contaminación del aire tienen un origen fundamentalmente similar: el consumo energético proveniente de fuentes fósiles.
  • Luchar contra ambos problemas tiene muchas cosas en común: eficiencia energética, electrificación y energía limpia.
  • Sin embargo, hay elementos que pueden favorecer uno y perjudicar otro. El mejor ejemplo son los vehículos diésel: emiten menos CO2 pero muchos más contaminantes locales, sobre todo NOx. Por este motivo, a pesar de su mayor eficiencia energética, se va a limitar a futuro el uso de vehículos diésel en las ciudades.

Algo parecido ocurre con los biocombustibles y biomasa. Aunque tengan un posible efecto de menos emisiones de CO2 (según el caso), emiten muchos contaminantes locales muy perjudiciales para la salud (PM2,5, NOx, etc.).

  • Por este motivo, es importante que las políticas energéticas no se diseñen buscando uno de estos dos objetivos aisladamente, sino que se tengan en cuenta simultáneamente. Se generan muchas oportunidades (con un coste incremental muy reducido, como se ve en el siguiente gráfico) y se evitan muchos problemas (p.ej., fomentar los vehículos diésel como se ha hecho en Europa, incrementando de manera muy importante las emisiones contaminantes locales).

3. Avances (iniciativas existentes)

  • Las ciudades viven los problemas mucho más de cerca. La contaminación del aire es un aspecto que afecta al día a día de la gente. Todos estamos afectados o conocemos una persona próxima afectada por las consecuencias de la contaminación.
  • La importancia del consumo energético urbano y su elevado impacto obliga a tomar medidas en este ámbito.
  • Las ciudades tienen una capacidad ejecutiva y de impacto en los comportamientos de los ciudadanos y empresas muy grande. Son un complemento perfecto, y muy necesario, a las políticas nacionales.
  • Los alcaldes de diversas ciudades están creando grupos de acción conjunta para luchar contra la contaminación local fijando objetivos específicos, como es el caso del “Pacto de los alcaldes” a nivel europeo, o el “Global covenant of mayors” a nivel global.
  • De las diversas medidas que varias ciudades han empezado a implantar destacan:
    • Ciudades como París [ref] y Londres se plantean a partir de 2020 prohibir el acceso a los vehículos diésel en sus ciudades y se establecerán restricciones de acceso a ciertas áreas de la ciudad (iniciativa a la que se suma Madrid).
    • El alcalde de Londres, para mejorar la mala calidad del aire, quiere acelerar las medidas de reducción de emisiones, restringiendo el acceso a zonas de la ciudad donde solo podrán circular vehículos en modo eléctrico, incluyendo los taxis. El plan completo conlleva medidas como:
  • Los alcaldes de ciudades como París dan incentivos fiscales y ayudas adicionales a las estatales para retirar de sus calles los vehículos más contaminantes y sustituir la flota por vehículos eléctricos (algunos autores proponen medidas similares para Londres).
  • Miembro del gobierno alemán señala la necesidad de prohibir la venta de vehículos de combustión tradicional a partir de 2030. Noruega, a partir de 2025.
  • Oslo va más allá y en su plan de movilidad presenta su intención de prohibir la utilización de vehículos convencionales de combustión a partir de 2019.
  • India establecerá estándares de emisiones más estrictos a pesar de las quejas de los fabricantes de vehículos.
  • A nivel global, la tendencia será identificar a cada vehículo en base a su nivel de emisiones (en Madrid y París ya se hace).

4. Retos planteados

La importancia y la capacidad de acción de las ciudades en la energía son, como hemos visto, muy elevadas. El siguiente gráfico muestra que gran parte del esfuerzo de reducción de CO2 a nivel global debe localizarse en zonas urbanas.

  • Nuevas estructuras de gobernanza: Deben desarrollarse nuevas estructuras que fijen objetivos energéticos a nivel urbano y desarrollen las correspondientes medidas de política energética municipal, coordinadas con los objetivos y políticas nacionales.

Se deben potenciar las alianzas público privadas que permitan un cambio de modelo energético rápido y eficiente e innovador.

  • Nuevos modelos de urbanismo: Los nuevos desarrollos urbanos deben tener en cuenta el menor consumo energético. Por ejemplo, dispersión, modelo de edificación, estándares de eficiencia energética, coordinación de zonas residenciales y zonas de trabajo, etc.
  • Nuevos modelos de transporte: El modelo de transporte debe minimizar el tiempo empleado pero también la energía utilizada. Coordinación de transporte troncal con el de la última milla. En este aspecto, las alianza público (transporte público) privadas (nuevos modelos de negocio) son fundamentales.
  • Uso de energías limpias en edificación: Una vez se establezcan estándares de eficiencia, modeles urbanos, etc., será necesario que el consumo energético no genere emisiones, ni de CO2 ni de contaminantes locales. Para ello, las energías no emisoras tendrán cada vez más protagonismo. El objetivo debe ser un uso de la energía sin emisiones.
  • Los municipios como hubs de innovación: Todos estos cambios en el modelo energético necesitan grandes dosis de innovación y nuevos modelos de desarrollo y negocio. Los municipios deben liderar la creación de hubs de innovación para hacerlo posible.
  • Educación y concienciación: Los cambios tan necesarios solo vendrán si lo solicita la ciudadanía. Por ello, es necesario impulsar programas de educación y concienciación para que la gente conozca los impactos, los orígenes y las soluciones para tratar de eliminar la contaminación del aire, así como los beneficios de su mejora.